sábado, 1 de julio de 2017

ESTE JUEGO DE FANTASMAS

Hoy llueve, después de unos cuantos mensajes no consigo compañero para escalar. Por lo que toca jornada hogareña, que de vez en cuanto no esta nada mal.

Últimamente lo que más practico es la escalada deportiva y los paseos montañeros. Todo lo que sea estar en la montaña me encanta. Lejos del ruido, lejos del humo, sin publicidad. Pero no pierdo el contacto con la parte más salvaje, necesito terminar extenuado después de una larga jornada de aventura, con tierra en las orejas y hojas de boj en los calzoncillos.

El facebook hoy me repite una y otra vez la desgraciada desaparición de Zerain y Galván. Una pena. La apuesta era alta, fuerte y arriesgada.

Nacer, vivir y morir.

Varios amigos y conocidos han muerto en la montaña, es un juego arriesgado. El lunes mismo en nuestra parada en Jaca camino del pirineo nos enteramos del accidente de un conocido escalando. Una mala caída y unos momentos en el filo, esta vez sale cara.

Hace unos días un apreciado amigo y gran escalador se agarró a una piedra. Un bloque de demasiados kilos que pudo sujetar unos momentos y echar a un lado. Pero la fortuna, buena o mala, hizo que estallara en pedazos y un par de piedras fueron contra el compañero de la reunión. Fuerte golpe en la espalda y herida fea en un brazo. Susto, rescate. Volvió a salir cara.

Hace unos años mientras escalaba una cara norte alpina, alpinismo domesticado en el entorno de un teleférico, tuve una caída. Llevaba varios meses con piolets y crampones escalando cosas tiesas. Había demasiada gente y uno que es gilipollas se piensa que es muy bueno. Mientras meto un tornillo en un tumbado de hielo, se me va un pie y salgo para abajo unos cuantos muchos metros. Cuerda dañada pero que aguanta, una sola de 8mm. Varias rocas que pasan cerca. Y salgo ileso, nada más que unos suaves golpes. Volvió a salir cara.

Pero esta claro. No siempre es así. Otras veces sale cruz. Al final siempre sale cruz. No nos gusta, pero es lo que hay.

Pau Escalé decía que quería morir de contento, no de viejo. No lo elegimos. No sabemos como vamos a morir. Solo podemos elegir como vivir. Y solo hay una manera buena, siendo feliz. Ya sea tumbado en la playa, practicando sexo salvaje o bebiendo cervezas en cada fiesta patronal.
Ser feliz es la única opción inteligente.

A mí, irme con un colega a escalar al pirineo me hace feliz. Abrir una vía en Ansó, que la repita un amigo y encima les guste, me hace muy feliz. Arriesgo la vida haciéndolo, es así. Además de darnos una gran paliza y gastar dinero. Cada uno tenemos nuestras depravaciones, que más da si nos hacen felices y no hacemos daño a nadie.

Algunos diréis, arriesgar la vida y morir provoca daño en tus seres queridos. Pues sí, tienes razón. Pero todos arriesgamos la vida, todos vamos a morir. Puede ser de una pedrada o de un puto cáncer, puede ser en un alud o en accidente de coche.
Yo elijo ser feliz.

Celebro la vida y brindo por los que ya no estáis aquí.


No hay cura, seguiré haciendo el mono por las montañas. Y los que leéis esto estáis igual o peor. Disfrutar cada día.
Besos, abrazos, sonrisas

Xabier Inziarte

7 comentarios:

  1. yo brindó por tus palabras sensatas!!!

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  2. Completo tu frase y seguro que estás de acuerdo "ser feliz, y dar felicidad (muchas veces lo segundo lleva a lo primero), es la única opción inteligente"

    Y salud que no falte, Chavi

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    1. Un abrazo
      Espero veros algún día por las paredes, que será buena señal

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  3. Mejor no se puede decir. Bien expresado!!!!

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