viernes, 17 de agosto de 2012

A LAS PUERTAS DEL INFIERNO

Directísima Sur Punta Jean Sante. 300 m 6a+ A1 (hasta las viras)

Llevamos más de horas montados en este sucio bicho, no se si camello o dromedario, nunca se me dieron bien las matemáticas. Anochece, el calor sigue siendo asfixiante. Paramos en una especie de venta donde se juntan lugareños y viajeros, dentro sus recias paredes guardan algo de frescor. Respiramos aliviados mientras enjuagamos nuestras gargantas resecas en un liquido amarillento, cerveza según la mesonera. La cena es rápida, todavía el camino es largo.



Ya, con las estrellas como acompañantes, continuamos la marcha. La senda va subiendo hacia las montañas pero el puto calor continua castigandonos, odio a este mal oliente bicho, tengo el culo al rojo vivo.
Es cerca de media noche, por fin llegamos al Port alet. Me tiro del bicho, un trago de agua y  a dormir. Sigue haciendo calor, al menos aquí se puede respirar y quizás dormir un rato. Mañana será otro día.


No ha amanecido y unas vacas famélicas nos rodean buscando la poca hierba que crece entre pedregales. Sus cencerros son como una orquesta de borrachos con una botella de anís y una cucharilla, también odio a las putas vacas. Hartos nos levantamos, es mejor caminar que aguantarlas.



Con la primeras luces ascendemos por la zigzagueante senda. Algo parecido al fresco nos acompaña en los primeros metros pero enseguida rompemos a sudar.  En creo que una hora, ya os dije, no soy bueno en mates, llegamos al oasis de Pombie. No penséis en un idílico palmeral con estanques y bellas princesas del desierto, pero al menos hay una casa de piedra y un manantial de agua fresca. Desde aquí nuestro objetivo se muestra imponente, los restos del antiguo volcán se yerguen altivos ante nuestra mirada. Nuestra ruta es otra obra maestra de los más geniales aventureros que nunca hollaron esta cordillera, Directisima Sur a la punta Jean Sante. Los hermanos Ravier junto con otros compañeros escalaron esta vía en 1959, con un par.


La parada es corta mejor empezar a escalar. Entramos por Flip Matinal, de esta manera sí, es más o menos una directísima. Los pies comienzan a hincharse para el cuarto o quinto largo, la escalada es magnífica pero la chicharra embota mis sentidos.



Algunas nubes y un viento cálido nos salvan de morir achicharrados en estas paredes. En el noveno largo la tentación de un escape rápido es más fuerte que hollar la cima de esta aguja en un maremagnun de puntas y bloques.



Nueva lección de escalada por parte de los maestros, en una vía en la que hay que saber moverse en la peculiar escalada del midi.



De vuelta en el oasis, otras almas perdidas mitigan en calor en el pequeño lago. El retorno al menos es acompañado por un fuerte viento, que aunque viene de las mismas entrañas del Sahara, es viento al fin y al cabo.


De vuelta al Port alet me espera mi "amado" bicho al que achucho vehemente para que me conduzca a la venta más próxima. Solo una cerveza fría consigue que mis sentidos se activen y felicite a Gontzal por otra buena ruta en el Midi  d'Ossau.


Xabi

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